Pastoral

Pastoral

“El Corazón de Jesús está abierto a todos los corazones….” (Enriqueta Aymer, fundadora de la congregación). En  este deseo de acogida está inspirada la acción pastoral de los colegios SS.CC. Creemos en la capacidad del Evangelio como sentido y razón para la vida. Favorecemos experiencias que hagan significativo el mensaje de Jesús en su entorno. Por eso, el acompañamiento se adecúa a la edad y al momento vital de cada uno.

Nuestro deseo para los alumnos es…

  • El crecimiento como personas completas y en relación con el otro.
  • Un compromiso con la transformación de la realidad desde los valores del Evangelio.
  • Una experiencia de encuentro personal con Jesucristo.

Nuestras acciones…

  • Realizar gestos y tareas de servicio y solidaridad con otros.
  • Reconocer a Jesús en lo sencillo, en los acontecimientos del día a día.
  • Relacionarnos con Él en la oración, en las distintas celebraciones y en los Sacramentos (sacramento del Perdón, Primera Comunión y Confirmación)
  • Invitar a la participación en actividades grupales para favorecer la integración dentro de un ambiente evangelizado.

 

Equipo

Coordinadora: Beatriz García Comyn SS.CC.
Paloma Marciel Miranda
Ana López Sánchez
Jośe Andrés López Núñez
Irene Arroyo Quesada
Lucía Jambrina Barjola
Gema de Paz Martínez SS.CC.
María Elena Díaz Muriel  SS.CC.
v

Lema

“Gracias

Durante el curso 2021-21 el lema escogido para los tres colegios de la congregación es, sencilla y profundamente: Gracias.

Queremos vivir desde un agradecimiento más profundo, que no se da por hecho. Es mucho lo que hemos vivido en el último tiempo, y deseamos cultivar una mirada agradecida con ojos que sí quieren ver, que conocen de la imperfección, y con todo, dan gracias.

 

Nuestro deseo este año es que el filtro para mirar el día a día, sea el agradecimiento. Bien sabemos que vendrán, dificultades y retos… pero, ¿qué puedo aprender de cada cosa? ¿qué puedo agradecer?

 

El Evangelio nos recuerda que la mirada agradecida cambia la vida. Ayuda a relativizar, a acoger, a comprender y a disfrutar. Porque no nos quedamos en el déficit, en lo que “todavía no”, sino en todo lo que sí hay, sí somos, sí podemos, sí son… Ayudándonos a reconocer afortunados por tanto que recibimos y somos.

 

Y sin duda, el mejor modo de dar gracias es con la propia vida más que de palabra, tenemos cada día la oportunidad de vivir en nuestro mundo desde el agradecimiento que nos lleva más allá de nuestras propias necesidades, y nos pone a los otros en el centro, con los que compartir todo eso que Dios nos regala y no es solo para beneficio propio, sino para ofrecerlo al mundo que necesita de cada uno de nosotros para seguir creciendo en paz, justicia, y ternura.

 

Así que… ¡Gracias!