Pastoral

Pastoral

“El Corazón de Jesús está abierto a todos los corazones….” (Enriqueta Aymer, fundadora de la congregación). En  este deseo de acogida está inspirada la acción pastoral de los colegios SS.CC. Creemos en la capacidad del Evangelio como sentido y razón para la vida. Favorecemos experiencias que hagan significativo el mensaje de Jesús en su entorno. Por eso, el acompañamiento se adecúa a la edad y al momento vital de cada uno.

Nuestro deseo para los alumnos es…

  • El crecimiento como personas completas y en relación con el otro.
  • Un compromiso con la transformación de la realidad desde los valores del Evangelio.
  • Una experiencia de encuentro personal con Jesucristo.

Nuestras acciones…

  • Realizar gestos y tareas de servicio y solidaridad con otros.
  • Reconocer a Jesús en lo sencillo, en los acontecimientos del día a día.
  • Relacionarnos con Él en la oración, en las distintas celebraciones y en los Sacramentos (sacramento del Perdón, Primera Comunión y Confirmación)
  • Invitar a la participación en actividades grupales para favorecer la integración dentro de un ambiente evangelizado.

 

Equipo

Coordinadora: Marina Utrilla Victori SS.CC.
Paloma Marciel Miranda
Ana López Sánchez
Jośe Andrés López Núñez
Ana Gómez Moreno
Rocío Torrent Iglesias
Lucía Jambrina Barjola
Beatriz García Comyn SS.CC.
María Elena Díaz Muriel  SS.CC.
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Lema

“Perfectos imperfectos.”

Durante el curso 2020-21 el lema escogido para los tres colegios de la congregación es Perfectos imperfectos. Se trata de una invitación a hacernos conscientes de lo que realmente somos, asumiendo tanto lo “malo como lo bueno”, lo que en nosotros hay de luz pero también de oscuridad.

Al escogerlo meses atrás, no podíamos imaginar  que la aplastante realidad que vivimos a causa de la pandemia nos obligaría a reflexionar sobre nuestra fragilidad tanto personal como colectiva.

Reconocer lo que en nosotros hay de “perfección”, de capacidad de amar, es descubrirnos como hijos de Dios, que nos creó y habita en nosotros. Somos una maravilla y, como tal, debemos apreciarnos, querernos… a nosotros mismos y a todos. Nuestra vida y la de los demás son un regalo que hemos recibido, un regalo pensado ya desde mucho antes de que naciéramos, un regalo ideado con un propósito.

Pero también somos imperfectos, nos equivocamos, tomamos malas decisiones, nos caemos, nos hacemos daño y hacemos daño a los que nos rodean. Esa imperfección es propia del ser humano, nos define. Pero también nos define esa perfección que viene de Dios y, por ello, debemos aprender a levantarnos, a repararnos y a reparar, a pedir perdón y a perdonar.

Somos perfectos imperfectos. Y la realidad nos lo recuerda constantemente. De las circunstancias difíciles podemos aprender mucho si las vivimos como una oportunidad de crecimiento.